AMOR A PRIMERA VISTA
Una mañana cuando estaba en el estacionamiento de mi escuela, la preparatoria de Richford Vermont, Natasha, mi mejor amiga y la presidenta de la misma escuela, me estaba esperando junto a su auto; llevaba un pantalón de mezclilla con una chamarra negra, tenía su cabello castaño, lacio y suelto, que ajustaba con su piel morena claro; y creo que tenía buenas noticias para mí, porque se veía exasperada y no espero a que yo estuviera junto a ella para platicar, en cuanto me vio corrió hacia mí y me saludo, pero no espero a que yo la saludara y me dijo la noticia nueva.
-¿Qué? ¿Más chicos nuevos?- Le pregunte a Natasha un poco molesta, ya me había enfadado de los chicos nuevos.
- Ay, Melanie tendrás que acostumbrarte, siempre vendrán más chicos nuevos- Me contesto Natasha.
- Está bien pues ¿Qué vamos a hacer?
- Mira, nos vamos a presentar, a mostrarles la preparatoria y listo.
- Como a todos los demás ¿Verdad?- Me queje.
- Exacto. Oye esa ropa te queda bien- Me dijo, tal vez porque le gusto la combinación, tenía puesto un pantalón negro entubado, una blusa fiusha de manga larga y una chamarra negra, además mi color de piel es moreno claro, yo no sé mucho de esto pero Natasha dice que mi piel combina y resalta con todo, al igual que mi cabello negro y mis ojos café claro, pero no importaba yo me ponía lo que yo quería.
Del estacionamiento a la cafetería camine de muy mala gana, no quería conocer a nadie, solo ir al salón de clases con Natasha, y salir de la escuela antes de que volviéramos a ver a Ben, que no se conforma con solo ser mi amigo. Nos encontramos con los nuevos en la cafetería, eran cinco hermanos según eso “adoptivos”, dos gemelas y tres hombres, estaban en la última mesa, la más apartada de la puerta, pero aun así los pude ver.
- Mira, allí están, vienen de Europa- Me dijo Natasha con una chispa de emoción
- Dime por qué hacemos esto.
- Porque soy la presidenta y tú la vicepresidenta ¿Recuerdas?
- Ah, sí lo recuerdo.
Europeos ¿eh? Mmm como si fueran la gran cosa solo por ser extranjeros, además aun no tenía ganas de tener novio, después de lo que pasó con…Michael…nunca he querido volver a tener un novio, recuerdo todo lo que paso entre él y yo, y también lo que paso antes de todo eso, siempre lo amé y a parte de la ausencia de mi hermana él también me afecto.
Los muchachos eran muy grandes, altos y corpulentos, la verdad eran guapísimos. Las chicas también eran bellas, eran muy parecidas, claro son “gemelas”.
Cuando llegamos a su mesa pude velos mejor. Se notaba que eran hermanos adoptivos, porque no se parecían en nada, solo cuatro se parecían más, porque eran morenos, pero otro era totalmente diferente, era rubio y muy apuesto, demasiado atractivo. Y todos ellos no encajaban mucho aquí, uno era muy blanco para decir que tenía el color como si fuera de Richford, las gemelas y uno de los muchachos eran moreno claro, y tampoco quedaba mucho con el color de los de aquí, y el ultimo muchacho era moreno y tenía la nariz ancha como de indio, pero no lo era y tampoco encajaba con nuestro color, que es de tez clara, pero no blanca y mucho menos morena o negra, pero aun así todos eran guapos.
- Hola, chicos soy Natasha la presidenta- Comenzó a hablar Natasha.
- Y yo soy Melanie la vicepresidenta.
- Hola soy Brian, el mayor- Dijo el de cabello obscuro. Si se notaba que era el hermano más grande de los cinco, tenía el cabello corto, negro y chino, sus ojos de color café obscuro eran muy bellos y grandes, una nariz linda, afinada, era perfecta y tenía un cuerpo muy musculoso, además de una voz tan… tan seductora que al oírlo sonreí.
- Yo soy Carlee, la segunda- Dijo una gemela. Ella tenía la cabeza de corazón, el cabello largo, sedoso y castaño, parecía que se cuidaba mucho su cabello y combinaba con sus bonitos ojos café claro y almendrados con su nariz delgada y respingada, como si se la hubiera operado y ella tenía una voz delicada y sonora, parcia que cantaba.
- Yo me llamo Ashley, gemela de Carlee- Continúo la otra gemela, a ella no tenía que describirla, pues es idéntica a su hermana, una parecía el reflejo de la otra, salvo por el atuendo diferente que vestía cada una, que por cierto era muy moderno e innovador. Las gemelas y Brian si parecían hermanos reales porque sus facciones eran idénticas, tal vez los otros dos eran los adoptivos.
- Mira, Melanie, tú también eres gemela ¿no?- Hablo Natasha.
- Ah, sí, lo soy- Le conteste. Cuando mencioné que tenía una gemela los chicos se miraron entre sí, como si estuvieran interesados por eso.
- Yo soy Elliot- Continúo el de cabello negro que había peinado en picos, tenía unos hermosos ojos redondos y verdes, esos ojos eran totalmente naturales, aunque fueran raros en un chico moreno claro, con una larga cortina obscura de hermosas pestañas rizadas, nariz ancha y unos grandes músculos-, El guapo- Continúo. Yo me reí cuando menciono eso, pues justamente estaba pensando lo mismo, pero sus hermanos le dieron un manotazo en la cabeza cuando lo dijo.
- Yo soy Ian, el más chico- Dijo el de cabello rubio entre risas. Era de cabello ni tan largo ni tan corto y no estaba peinado, tenía unos perfectos ojos redondos de azul turquesa que al mirarlos veías una profundidad como lo es el mar, esos ojos eran tan misteriosos, y me di cuenta de que él escondía un secreto, pero no un secreto cualquiera era el secreto más valioso de todos, y sentí que tenía que saber ese secreto. El era tan musculoso como sus hermanos, pero él lo era un poco más que ellos, o tal vez así lo veía yo.
Y en cuanto lo vi a los ojos me hundí en ese profundo mar tan claro pero a la vez con sombras que cubrían ese secreto y sentí que me ahogaba, mi corazón se detuvo en seco, un segundo después los latidos eran tan fuertes como un león y tan rápidos como un colibrí, sentí como mi estomago descendió tan rápido hasta mi abdomen, que quedo un hueco justo bajo mis costillas y no podía respirar. Eso era amor. Pero no podía amarlo, bueno, no quería enamorarme, no quería amarlo.
- Oye, y si tienes una gemela ¿Dónde está?- Me interrumpió Ashley, lo supe porque tenía una cadena alrededor de su cuello en la que colgaba la letra A de Ashley, llena de pequeños diamantes y Carley tenía una C.
- Está en Los Ángeles California- Le conteste sin aliento mientras veía a Ian que también me miraba.
- Y ¿Por qué tan lejos?- Y ahora si voltee a verla.
- Problemas familiares- Le conteste.
- Ah, lo lamento.
- No te preocupes. Aunque si es demasiado cruzar todo el país para ver a tu hermana, de Vermont a California es mucho.
- Bien ¿quieren dar un paseo por la preparatoria?- Interrumpió Natasha.
- Eh, yo si- Dijo Ian muy entusiasmado mientras me seguía mirando.
- Yo igual- Coincidió Elliot.
- Yo también voy- Suspiro Brian.
- Nosotras también- Dijeron las gemelas al mismo tiempo.
- Bien, vamos- Contesto Natasha.
Unos minutos después de empezar el recorrido se escucho el timbre de clases, y las gemelas se detuvieron en seco.
- Deberíamos ir ¿no?- Dijo Ashley.
- ¿Eh?... Ah, no, no importa- Le contesto Natasha.
- Pero nos toca química- Protesto Carlee.
- Cálmense no pasa nada- Insistió Natasha.
Las chicas se tensaron y sus ojos se volvieron duros y envenenados. En eso Elliot se puso en medio de las dos y pasó sus grandes brazos sobre los hombros de las gemelas.
- Chicas…- Las reprocho- ¿Qué no ven? Solo nos quieren mostrar la preparatoria.
- Si, y no los regañaran solo necesitan el cello y listo- Coincidió Natasha
Entonces se relajaron un poco y continuaron caminando de mala gana.
- Ay, está bien- Dijeron las dos al mismo tiempo otra vez.
Cuando terminamos de mostrarles todos los edificios, fuimos a la dirección y en cuanto entramos sonó el timbre de cambio de clase.
- ¿Ahora si nos podemos ir?- Pregunto Ashley
- Si no quieren que les sellen la clase pues si váyanse- les dijo Natasha
- Bueno yo si quiero que sellen mi clase- Dijo Ian y me sonrió, y yo, sin pensarlo, le devolví la sonrisa.
- Está bien, ven- Le conteste sin que me diera cuenta, fue muy extraño porque no tenía intención de hacerlo pero lo hice. No sé, pero creo que era por su belleza incomparable, lo que me impulso a decirle eso.
Lo guié adentro de la dirección y nos acercamos al recibidor donde estaba la señora Margaret la secretaria del director.
- Hola, señora Margaret, hay chicos nuevos- Le dije.
Sin darme cuenta tome a Ian de la mano y lo lleve al mostrador. En cuanto llegamos me di cuenta de lo que hacía, porque la señora Margaret no quitaba la mirada de nuestras manos agarradas, entonces de un salto libere la mano de Ian y me aleje de él.
- Dale la hoja de asistencia, Ian ella te sellara la clase- Dije un poco nerviosa, porque Ian sonreía, y no savia si se reía de mi o le gusto mucho lo que hice.
- Ah, sí, aquí tiene- Saco del bolcillo trasero de su pantalón la hoja doblada en cuatro partes, la desdoblo y se la dio a la señora Margaret.
- Chico nuevo ¿Eh? Y dime ¿Qué te pareció la escuela?- Le pregunto la señora Margaret
- Bien, me gusta- Contesto Ian y volteo a verme como si me estuviera diciendo eso a mí.
En eso entraron los otros con sus hojas de asistencia ya afuera, y se acercaron para que las firmara la señora. Cuando terminaron, Elliot comparo el sello con el de Brian.
- Oye son diferentes- Le dijo Elliot a Brian.
- No, mira dicen lo mismo- Contesto Brian.
- Si, pero el color de este sello es más claro que los otros, ¿Ves?
- Ah, eso- Dije- , es para distinguir con quien estaban, si con nosotras “el comité” o en el salón de clases con algún maestro- Les explique.
- Ah, ya- Dijo Elliot
Después cuando salimos se dio el segundo timbre de los tres que se dan para cambios de clases, fue idea de Natasha hacer eso.
- Ay, no es cierto ¿Ya paso una hora? No es posible- Se quejo Ashley.
- Pero ¿Cómo?- Continúo Carlee.
- Chicas, calma solo es el segundo de los timbres, de los tres que se dan antes del comienzo de la clase siguiente- Las calmo Natasha.
- Ah, ¿Sí? Y por qué solo dieron un timbre en la primera clase- Pregunto Ian
- Pues así lo manejamos nosotros, le da tiempo a los estudiantes y a los maestros, pero en la primera clase todos llegan antes, así que no son necesarios los tres timbres- Le conteste a Ian.
- Entonces ¿Puedo volverme a saltar esta clase? Después vengo y me la sellan como si asistí a clases- Me volvió a preguntar Ian.
- Pues te la sellan si estas con el comité, pero no si vienes solo.
- Ah, ya. Entonces… ¿Se saltan esta clase con migo?
- ¿Qué te toca?
- Calculo.
- Mira nos toca la misma ¿Verdad, Melanie?- Nos interrumpió Natasha.
- Oye, si es cierto. Ay, además no me cae bien ese profesor- Le conteste a Natasha.
- Entonces ¿Si se la saltan con migo?- Pregunto Ian.
- Si, y vamos al centro comercial- Contesto Natasha.
- Bueno nos vemos luego- Se despidió Ashley
- Adiós- Dijo Carlee
- Nos vemos- Hablaron al mismo tiempo Elliot y Brian, y comenzaron a pelearse mientras se dirigían a sus clases.
Ya eran como las ocho, porque la segunda clase es a esa hora y las clases terminaban a las dos de la tarde, así que no había problema alguno, aunque me saltaría muchas clases, pero bueno, me voy a divertir.
- Así que ¿por qué no vamos en tu auto Melanie?- Pregunto Natasha.
- Ah, sí, vamos- Conteste
Mientras caminábamos al Beetle rojo, que mi padre me regalo a mis 16, en vez de fiesta
Natasha estuvo haciéndole preguntas a Ian, que las contestaba muy tranquilamente.
El y su familia venían de Europa, Paris Francia, uno de mis lugares favoritos, aunque no lo conozca bien pero es hermoso, a mi me encanta mucho Europa y ahora él tenía que venir de allá.
Eso es en lo único que puse atención, porque me distraía fácilmente, ya que Ian no me quitaba los ojos de encima y mi corazón se aceleraba muy bruscamente, mientras yo intentaba parar esos violentos latidos.
Cuando subimos al auto, Ian le abrió la puerta del copiloto a Natasha, aunque no dejaba de mirarme. Pero Natasha se subió en la parte trasera para que Ian no fuera excluido de la conversación.
En el camino, de solo siete minutos, Natasha no dejo de parlotear sobre lo que hacíamos, como comité en la escuela, y como le hizo para ser presidenta. Para mi fueron muchas más horas con ella, que solo siete minutos, era estar escuchando un infinito bla, bla, bla, de cosas que ya has escuchado más de veinte veces, es desesperante y aburrido escuchar todo eso una y otra y otra vez, lo único que quería era que la maquina platica dora llamada Natasha se callara por un solo momento, me pregunto si eso es pedir demasiado.
Y cuando entramos al centro comercial, la primera tienda a la que se dirigió Natasha fue la joyería, y nosotros la seguimos. Entramos a muchas tiendas, Natasha tenía ya cuatro bolsas, porque iba y venía de aquí para allá y de allá para acá, comprando todo lo que sus ojos veían delante de ella, yo solo llevaba dos bolsas igual que Ian.
Quince a las doce tuvimos que sacarla la fuerza del centro comercial, porque quería entrar a Bath & Body Works ya que no pudo comprar cremas en Victoria Secrets. Cuando subimos al auto solo estaba refunfuñando para sí misma, mientras Ian y yo nos burlábamos de ella.
Yo no compre mucho porque no vi mucho solo los hermosos ojos azul turquesa de Ian, una bolsa negra, otra vez los ojos azul turquesa de Ian, unos jeans blancos y los mismos ojos azul turquesa de Ian, que tampoco dejaba de mirarme, y eso me daba mucha vergüenza y sentía como subía la sangre a mis mejillas que se sonrojaron, y de poco a poco se esparcía por mi rostro ese color que me dio aún más pena de la que ya tenía.
A Ian también le paso lo mismo aunque jamás se ruborizó, pero no por eso compro poco, sino que se compro un suéter de alpaca, una camiseta verde, otra blanca de poliéster, unos pantalones negros de mezclilla, un par tenis Vans y otro par de Nike. Y seguía sin dejar de mirarme, y yo como estúpida hacia lo mismo, le regresaba las miradas, sus hermosos ojos azules como el agua ardían como el fuego, era agua ardiente, y hacía que mi corazón latiera tan fuerte, que sentía cada palpitar chocar violentamente contra mis costillas, hasta llegar a lastimarme, pero era un dolor que me gustaba.
Cuando llegamos al estacionamiento, Ian no tenia donde poner las cosas que compro, porque no tenía las llaves del carro de su hermano, así que yo le dije que las dejara en mí carro y después, al término de clases, se las entregaba. Y él acepto.
¡Ha! Si estaba loca, pero por Ian, él me encantaba, me gustaba mucho, el era tan perfecto, y el agua ardiente de sus ojos me convertía en su esclava.
- ¡Eh! Melanie, despierta, tienen que sellarnos la falta- Dijo Natasha mientras yo pensaba en Ian.
- ¿Eh? Ah, sí, ¿qué hora es?
- Faltan cuatro.
- Bien, vamos.
Fuimos a la dirección para que la señora Margaret nos sellara las clases, y nos dijo que el profesor Carter aun nos podía firmar la clase, así que nos dirigimos al salón del profesor de historia. Caminamos los tres en silencio, por las escaleras y pasillos del edificio tres, para llegar al aula de historia, y me di cuenta de que el silencio era porque me observaban Ian y Natasha, con curiosidad de saber porque me había distraído más de lo normal, ya que nunca me distraje tanto como ahora, eso era culpa de Ian.
Antes de llegar al aula se dio el timbre del cambio de clase, esperamos a que todos se fueran para entrar nosotros y pedirle al profesor que nos sellara la clase.
- Eh… ¿profesor?- Hablo Natasha-. Lamentamos mucho no poder asistir a clase. Estábamos arreglando lo de los baños, y pues también hay chicos nuevos. ¿Podría sellarnos la clase?
- Ah, chicos nuevos ¿eh? Claro, ¿me permiten sus hojas?- Señalo el profesor Carter.
- Si, aquí tiene- Contesto Natasha. Le dimos al profesor las hojas y las selló.
- Listo. Intenten no volver a faltar ¿Está claro?- Nos dijo el profesor, con un tono de reproche.
- Si, está bien- Contesto Natasha.
- ¿Qué clase les toca?- Pregunto Ian cuando estábamos solos en el pasillo.
- Química, ¿Por qué?- Le pregunte curiosa.
- Es que a mí también me toca. ¿Las puedo acompañar?
- Ah, claro- Respondió Natasha.
De camino al aula de química Natasha siguió parloteando, Ian se acomodo junto a mí de modo que quede en medio de él y Natasha, y se pegaba tanto a mí que en una de esas nuestras manos se juntaron. Me puse tan nerviosa que pude sentir como la sangre se me subía al rostro y me ponía cada vez más roja, y un escalofrió me pasó por todo el cuerpo, pero no era por miedo sino por nervios.
Ian era una cabeza más grande que yo, y me podía ver con facilidad sin que yo me diera cuenta, porque simplemente bajaba la mirada y me encontraba. Pero si yo intentaba verle el rostro se daría cuenta, porque tenía que levantar la cabeza y si levantaba la cabeza Ian podría ver que intente mirarlo, asique me limite a mirar su pecho y su abdomen de reojo, me bastaba con mirar sus impresionantes músculos.
A Ian le toco el mismo horario que a mí, así que en las clases que no me tocaba con Natasha, Ian me acompañaba y me hacía preguntas que yo le contestaba, un poco nerviosa, pero las contestaba, y no sabía por qué lo hacía, la respuesta de cada pregunta se me escapaba entre los labios, antes de pensar si estaba bien contestarla. Y eso me confundía, pensé en una razón para este comportamiento, la única que se me ocurrió, era porque amaba a Ian, y rea una muy buena razón para hacerlo, le daba lo que él quería de mí, sin importar lo que fuera.
Al final de las clases Ian me acompaño al estacionamiento de la preparatoria donde nos encontramos a Elliot.
- Eh ¿Qué tal el centro comercial?-Pregunto Elliot
- Hay buenas ofertas - Contesto Ian
- Que bueno, porque ahorita vamos a ir y no quiero comprar pocas cosas. Ah, y ten llévate el Aero, vamos a irnos en el Twin ¿Si?
- Ah, sí, mamá no está en casa ¿o sí?
- No, fue al súper.
- Bueno, nos vemos en la casa.
- Si, adiós Melanie.
- Adiós- Le conteste mientras se alejaba-. Ah, Ian, se me olvidaban tus cosas, vamos.
- Ah, sí- Suspiro Ian mientras caminábamos al Beetle.
- ¿Aero? ¿Qué es eso?- Pregunte.
- Ah, eso, son marcas de carros. Brian tiene un SSC Ultimate Aero, el carro dorado con negro- Señalo un bonito auto, con su cabeza- y las gemelas un Saleen S7 Twin Turbo, el rojo- Junto al Ultimate estaba otro precioso carro rojo, donde estaban los cuatro hermanos.
- Valla, son hermosos. Y tú ¿no tienes un auto?
- Si, es un Bugatti Veyron, pero no lo traigo a la preparatoria.
- Ah, y Elliot ¿también tiene?
- Si, también tiene un auto, y una moto- La última parte Ian la dijo tan bajo que casi no escuche pero si le entendí.
- Y ¿Qué carro es?- Disimule no haber escuchado de la moto no me importaba mucho
- Es un Pagani Zonda Roadster F C12 7,3 Clubsport
- Oh, guau, muchos carros- Ian se rio entre dientes por lo que dije- . Entonces no hay nadie en tu casa ¿verdad?- ¡Cómo es posible que dijera eso! Ni lo tenía en mente, pero aun así ¡lo dije!
- Eh… no- Me contesto Ian con una sonrisa en su rostro como si le hubiera gustado lo que dije.
- Bueno…si… estarás solo- Vacile, no quería invitarlo, ¡No, no podía! -. Porque no vamos… a algún lado, con Natasha- Aclare- . Anda, para que no estés solo ¿sí?
- Si, está bien vamos.
- Bueno, ay que decirle a Natasha- le dije mientras sin darme cuenta le tomaba la mano y caminábamos al auto de Natasha, mientras yo me gritaba en mi cabeza “¡No lo hagas! ¡No lo hagas!” ¡No debía tomarlo de la mano!
- ¡Oye! Natasha porque no vamos al cine ¿eh? Con Ian- Le pregunte.
Cuando nos paramos junto a ella, Natasha volteo con una mirada de disculpas mientras que Ian se tensaba un poco y se veía concentrado en algo que no sabía que era.
- Melanie, lo siento pero… mi primito cumple años y lo festejaran en mi casa… tengo que ayudar, perdón- Se disculpo Natasha.
¡NO! Natasha ¿por qué me haces esto? ¡NO!
Natasha era mi salvación para no ponerme en ridículo frente a Ian, pero me sale con que no me puede ayudar. En ese momento solo estaba esperando a que el suelo se abriera y me tragara ¡entera! Eso era quedar en ridículo un poco después, ya me imaginaba perdiendo las entradas, y gastaríamos más dinero o tirando el refresco en los pantalones de Ian ¡No! Qué vergüenza. Era horrible muy horrible, no quería pasar vergüenzas como esas. Suspire deseando que eso no pasara, ¡por favor tierra trágame ahora! Hasta ya quiero correr de la vergüenza que no ha sucedido.
- Bi…bien, no, no importa Natasha- Le conteste intentando borrar la nota de desesperación en mi voz- Que… el niño se divierta. Vamos Ian.
- Segura que no vienes- Le pregunto Ian a Natasha
- Segura- Suspiro con decepción.
- Bueno.
- Si quieres llévate el auto de Brian y yo me llevo el mío para no dejarlos aquí- Le dije a Ian cuando nos alejamos de Natasha.
- Ah, sí, no hay problema.
- Entonces ¿Me sigues o nos vemos allá?
- Te sigo.
- Bien.
Cada quien se fue a su auto, y eso fue un alivio para mí, porque tendría un poco de tiempo a solas para prepararme y no tirar ni una gota de refresco en sus pantalones, si eso me llega a pasar quedaré traumada toda mi vida. Solo eran diez minutos para llegar al cine, no fue mucho pero logre calmar mis nervios.
- ¿Qué película te gustaría ver?- Le pregunte al entrar al cine.
- A ti ¿Cuál te gustaría ver?
- Pues seme antoja ver una de ciencia ficción.
- Bien, ¿qué tal esa?, la de Werewolf vs Vampires es de ciencia ficción.
- ¡Sí! dicen que esta genial.
Yo fui a comprar las entradas, luego cuando estaba pagando Ian se acerco para darme el dinero de su entrada y se fue a comprar las palomitas con los refrescos, eso fue otro alivio para mí, porque no andaría cargando los refrescos, para luego tirarlos, bueno pues ahora falta que no pierda las entradas, o que de tan torpe que soy tropiece con alguien y tire sus cosas, no creo que Ian quiera decir que me conoce y menos que estoy con él.
- Tu chico está muy guapo- Dijo la muchacha de la caja de boletos.
- ¿Qué?- Jadeé
- El chico que viene contigo, ¿no es tu novio?
- Ah, Ian, no, no es mi novio.
- ¿En serio?- Pregunto sorprendida
- Eh… si
- ¡Ha!- Bufo- . Pues no parece que sean amigos, de hecho se comportan como novios.
- Yo no me comporto así.
- Tal vez tu no pero el sí, basta con que lo veas bien, acéptalo él te quiere.
- ¿Estás segura?
- Completamente, solo míralo ¿sí?
- Está bien, gracias.
- Aja.
Esa chica está loca, como es posible que me hable así, como si supiera todo, o tal vez si sepa que pasa con Ian, y si Ian me quiere… no, no puedo pensar en eso, mejor lo vigilaré. Me di la vuelta y me dirigí a donde estaba Ian con la botana, me estaba esperando a unos seis metros de la entrada, se acerco a mí con la charola, y la comida en sima de ella, puso una de las manos debajo de la charola, con un gran equilibrio, y con la otra me rodeo la cintura. ¡No puedo creerlo! ¿Desde cuándo me rodeaba la cintura con uno de sus brazos? Era increíble que no me hubiera dado cuenta de que hacia esto. Así si parecíamos novios, así nos veía la gente, como novios, pero los dos somos amigos, solo eso, aunque sintamos algo más que solo amistad.
- ¿En dónde te gustaría sentarte?- Me pregunto Ian cuando entramos a la sala de cine.
- Pues donde se pueda ver bien.
- ¿Qué tal allí? Es el centro se puede ver la pantalla completa.
- Si, se verá muy bien, vente- Dije mientras me dirigía a los asientos que señalo Ian.
